Publication:

El Astillero - 2019-08-25

Data:

El impulso de la juventud

EL ASTILLERO

SHEILA IZQUIERDO

Raquel Vázquez, Pablo Vázquez, Oyane Allende y Samanta Garlito componen, desde el 8 de junio de 2018, el equipo de profesionales que están al frente de la Pulpería Virgen del Carmen. Un negocio que mantiene la afluencia de clientes de años atrás y que, ahora, con el cambio de dirección, se ha visto potenciada. El grupo joven que tira del carro demuestra ilusión y ganas de trabajar y eso, el cliente lo nota, y repite. «La verdad es que al haber tenido un negocio anteriormente en este sector, queríamos probar suerte en este pueblo donde hay tantos conocidos y optamos por este local pues el cocinero trabajó en el anteriormente», comenta Oyane desde el otro lado de la barra, mientras sirve a unos clientes en la hora del blanco. Desde que abrira sus puertas con ellos, el trabajo no ha parado en La Pulpería. El establecimiento, situado en la plaza que se ubica detrás del Ayuntamiento de El Astillero, tiene una capacidad para 50 personas, más otras 30 en el comedor y 32 en la terraza y no es de extrañar que habitualmente se ocupe todo el aforo. Y es que, uno de los principales reclamos de la pulpería es el plato estrella, el pulpo, que sigue rindiendo gala al nombre del establecimiento. «Hemos elegido este plato porque tiene bastante demanda y a todo el mundo que viene le encanta», comenta la joven. Además, en la Pulpería también funcionan muy bien las raciones de rabas y de mejillones en salsa. «La gente que los prueba, repiten», comenta orgullosa Oyane. El establecimiento, que tiene una amplia carta de raciones, funciona a pleno rendimiento entre semana, pero sin duda, el día que más afluencia tiene es el domingo, a partir de las 12.30 horas. Si el tiempo acompaña, la terraza de La Pulpería se llena de clientes que acuden en familia a disfrutar de los domingos a mediodía. «No hacemos reservas en la terraza, porque si no sería una locura», comenta la joven, consciente de que cuando el sol aparece y llega el domingo, la terraza es un hervidero de gente. Su ubicación, la oferta gastronómica y la atención hacen que los cliente lo fijen como uno de sus rincones favoritos para disfrutar de un rato agradable en compañía de los suyos. La experiencia de los jóvenes al frente del establecimiento no es tan dilatada como otros negocios de la zona. Saben lo que es tirar de un negocio, pero siguen siendo muy jóvenes. Sin embarg, demuestran unas ganas y una ilusión por trabajar que ha encajado bien en el pueblo. Tan es así, que todo ello está dando buenos resultados. «La verdad que no llevamos muchos años en esto, aún somos jóvenes y tenemos poca experiencia pero poco a poco logramos las cosas», afirma Oyane, confiada de que lo importante es hacerlo bien día a día. Y es que, ya lo dice el refranero español, el que la sigue, la consigue. Preguntamos por cómo ven el sector en el municipio. Para Oyane, la hostelería en el municipio goza de buen estado de salud. De ahí que se decidieran a abrir las puertas de un negocio en el pueblo. «La verdad, parece un buen lugar para abrir un negocio, hay bastante gente en el pueblo», comenta la joven. En cuanto a la ley de espectáculos, que también ha afectado a los comercios de la zona que solían organizar conciertos, Oyane cree que los conciertos siempre son un reclamo porque la gente «necesita distraer la mente». Prueba de ello, dice, son las fiestas del pueblo, que ayudan «bastante» a que los establecimientos de hostelería tengan movimiento. «A nosotros nos afecta para bien por que el bar está justo detrás del ayuntamiento donde suelen ser los espectáculos».

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