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Europa se creyó el cuento de Biden

El presidente demócrata no es diferente a Trump en materia de inmigración. Los ciudadanos de EEUU pueden viajar a la UE, pero la Casa Blanca cierra la puerta a países como España, con una tasa de vacunación mayor, para favorecer así su mercado interior.

Ramón Lobo

¿Levantó la UE las restricciones de viaje a EEUU sin garantizarse la reciprocidad? Resulta escandaloso que el empresariado estadounidenses pueda volar a Europa y hacer sus negocios sin problemas, mientras que el europeo no recibe el mismo trato. ¿Qué se esconde detrás de esta discriminación?

La Administración Biden esgrime los contagios en la Unión Europea como excusa, pese a que Estados Unidos vuelve a estar al frente de la clasificación mundial, por delante de la India, cuna de la variante delta. Dieciocho de los 27 países de la UE tienen mejores tasas de vacunación que EEUU. Un 56,3% de los españoles han recibido la pauta completa. Nos movemos con rapidez en dirección de la inmunidad de grupo, sea del 70% o del 85-90%.

EEUU está atascado por debajo del 50%. Joe Biden se dejó engolosinar por su propia propaganda y vendió el éxito antes de tiempo. Prometió que para la fiesta nacional del 4 de julio estarían vacunados el 70% de los mayores de 30 años con al menos una dosis. Lo llamó «día de la independencia del virus». Minusvaloró el fuerte rechazo a las vacunas entre sus ciudadanos, un negacionismo que se extiende a las mascarillas y a cualquier tipo de restricción.

Más muertos que en las guerras

Es habitual que entre el 20% y 25% de la población de EEUU se oponga a cualquier medida del Gobierno federal. Se mezclan razones políticas, históricas y religiosas. La cifra se reduce a un 10%-15% en ciudades liberales como Nueva York. A Biden le han fallado las cuentas. El número real de personas que rechazan las vacunas contra el covid se acerca al 40%. El presidente está desesperado: acaba de proponer premiar a los vacunados con 100 dólares. La cifra de fallecidos ha superado los 612.000. Son más que la suma de muertos de las dos guerras mundiales, Vietnam, Afganistán e Irak juntos.

La Unión Europea arrancó tarde y mal, con problemas de suministro y de contratos porque se había creído el cuento del libre mercado mientras EEUU y el Reino Unido primaron sus intereses, pero ahora el ritmo de vacunación es extraordinario, con cifras bajas de rechazo.

Pese a los datos, los europeos siguen sin poder viajar a EEUU, debido a la orden firmada por Donald Trump en marzo de 2020, mientras que los estadounidenses pueden viajar a España sin otra limitación que rellenar un formulario en la web del Ministerio de Exteriores que genera un código QR. No hay exigencia de prueba de vacunación. A EEUU solo pueden viajar desde la UE los estadounidenses, los residentes permanentes

(Green Card) y aquellos con visado de residente. Todos deben aportar una prueba de antígenos realizada tres días antes.

Parece que los europeos nos hemos creído el cuento de que Biden es diferente de Trump con la inmigración. Cambia el discurso, no el contexto. El presidente estadounidense se ha lanzado a la campaña Buy

American, que puede ser uno de los motivos del cierre: favorecer su mercado interior. Se llama proteccionismo. El crecimiento del PIB del 6,5 en el segundo trimestre es prepandémico, pero temen que la variante delta ralentice la economía.

La UE ha levantado las limitaciones a los turistas estadounidenses porque necesita su dinero. Países como España son turismo-dependientes. Se permite la entrada del británico o de quien sea con dinero para gastar en un sector dañado por la pandemia. Estados Unidos acaba de recomendar que se excluya a nuestro país de los viajes. Además de covid, aduce inestabilidad política. Con amigos así, quién necesita enemigos.

EEUU no depende del turismo, su economía tiene otros motores. La excepción sería Nueva York, cuya suerte no es una prioridad nacional. No hay restricción de entrada desde México, de donde procede la mano de obra barata que lubrica el Buy American. Silicon Valley, sede de las grandes tecnológicas, no necesita la presencia física del trabajador porque puede teletrabajar desde cualquier parte del mundo.

Variantes peligrosas

Biden no se puede permitir levantar las restricciones y que le culpen de haber abierto la puerta a la variante delta, y menos ceder ahora para tener que cerrar después. Su situación no es de fortaleza política. El espectro de Trump sigue presente.

El problema mundial no es que EEUU fracase en el objetivo del 70% de vacunados, sino que el resto de la población mundial siga en el 14,2% actual. Mundo rico, mundo pobre. Estas cifras son el abono perfecto para el nacimiento de nuevas y peligrosas variantes. Nadie estará a salvo mientras que no lo estemos todos (o una gran mayoría).

Internacional

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2021-08-01T07:00:00.0000000Z

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