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Hoy Corazón - 2020-12-27

Data:

Rappel

Tiempos

Aprovecho la ocasión para felicitar las Navidades y el Nuevo Año 2021 a todos los lectores de la revista Hoy Corazón. Y quiero dar las gracias a su directora Pilar Vidal y a todo el equipo de redacción por la oportunidad que me han dado de poder colaborar con todos en la revista, donde un largo período he sido muy feliz y me he sentido tratado con mucho cariño, y deferencia. Un fuerte abrazo para todos y que Dios os colme de amor, suerte y prosperidad. Vuestro amigo Rappel. Cáncer 22/06-22/07 A lo largo del año evita discutir y trata de llevarte bien con tu entorno habitual. Puedes tener un año de sorpresas con viajes y amigos. Acepta invitaciones que te hagan para disfrutar. Para potenciar la suerte en Nochevieja debes de recibir el año de pie y con buenos zapatos, nunca descalzo o en zapatillas. Pondrás junto al plato tres dátiles y tres hojas de laurel. Cuando tomes las uvas lo guardas en un trozo de tela o papel que sea amarillo y dorado. Puede ser un buen amuleto para potenciar alegrías todo el año. Guárdalo en una caja de madera. ¡Suerte y a disfrutar del año 2021! Libra 24/09-22/10 Para atraer la salud y la suerte en tu vida te pondrás ropa de color fuerte o brillante y ponte algo de oro dorado sobre ti, collares cadenas o pulseras para la hora de tomar las uvas. Cuando vayas a brindar tras tomar las uvas pondrás una monedita en la copa. Brindas, bebés y la monedita al terminar la cena la tiras por la ventana a la calle, pues se supone que a lo largo del año vas a tener dinero que te sobre para tirar. En el centro de la mesa te trae suerte poner una vela blanca que alrededor haya unas hojas de perejil o hierbabuena. ¡Feliz año y suerte! Mi directora, Pilar Vidal, me pide que escriba sobre la última fiesta. Cosa muy difícil y muy complicada en estos tiempos en los que no estamos los profesionales de la diversión, de la juerga y de las grandes celebraciones, ni con posibilidades, ni con ganas y mucho menos con espíritu de pasarlo bien ni de tener la intención de descolgar mi última chaqueta de esmoquin, aquella que compré en Etro, de terciopelo azul y que tanta lata di para que me la trajeran de Italia. Atrás quedaron las veintitantas bodas a las que fui invitado, algunas de las cuales se celebraron en la intimidad, otras se aplazaron sine die y en algún caso no se llevarán a efecto nunca, sencillamente porque, en algún caso se les acabó el amor antes de usarlo o hubo una persona que se interpuso con intenciones destructivas, aprovechando el desgraciado momento que vivimos. También se anularon puestas de largo, bodas de oro y plata, primeras comuniones y otras reuniones sociales, como cócteles, cenas y recepciones varias. Incluso los funerales, con participación restrictiva, perdieron el carácter de cócteles sin croqueta, como los consideraba una amiga mía, condesa por más señas, refiriéndose a esa gente que acudía sin ningún tipo de amistad, ni relación, para exhibirse e intentar escalar en su mediocre y vulgar vida. Esta pandemia ha acabado con las canaperas, aquellas señoras de cierta edad, que hábilmente y provistas de abriguitos de piel, burlando los controles de acceso, aprovechaban los cócteles de firmas comerciales para cenar, ante la falta de servicio doméstico fijo. A las señoras de la buena sociedad se les acabó cenar un día en Francia, al día siguiente en Estados Unidos, tomar el té en Inglaterra, acudir a Holanda o a La India para estar en una recepción en honor de algún notable visitante en España, refiriéndose a las embajadas. Pero, para tranquilidad de algunas de mis amigas, conocidas en la capital como La patrulla del atardecer, ellas siguen siendo asiduas de los restaurantes de moda, preferiblemente con terrazas cubiertas que, aunque estén a excelente temperatura, les faciliten mantas que no usan, porque, de hacerlo, les podría dar una alferecia o provocarles un sarpullido de calor, pero que les proporciona una gran seguridad, como si se tratara de la ansiada y esperada vacuna que todo lo va a curar. La última fiesta está por llegar...

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