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Dinero y Empleo - 2012-12-30

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«Se me dan tan bien los niños porque tuve una infancia muy feliz»

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E. GÓMEZ DE LAS HERAS

Dicen que en casa del herrero, cuchillo de palo. Pero en el caso de Teresa Rabal (Barcelona, 1952) no es así. Ni mucho menos. Hija de Asunción Balaguer y del gran Francisco Rabal, debutó en el cine con un título mítico; ‘Viridiana’, de Luis Buñuel, y desde entonces no ha parado de trabajar ni un instante. Cine, teatro, televisión… Además, por supuesto, está ‘Veo, veo’, su disco de canciones infantiles que la convirtió, a partir de 1980, en la artista española que más discos ha vendido en esta categoría. Actualmente sigue divirtiendo a pequeños y mayores en su circo y mirando al futuro en busca de nuevos proyectos. – Tuvo usted un comienzo por todo lo alto… – Sí, la verdad es que sí. Mi primer trabajo fue como actriz cuando tenía solo nueve años, con Luis Buñuel. Fue una experiencia fantástica porque, además de trabajar en una de las mejores películas españolas de todos los tiempos, yo me sentía como si estuviera jugando en el salón de mi casa. En el rodaje estaba con mi padre, con Luis Buñuel, con Fernando Rey… Siempre diré que para mí es un auténtico lujo y un orgullo haber podido vivir aquello y haber podido participar en esa película. – Desde entonces no ha parado de trabajar… – Desde muy pequeña fui compatibilizando mis estudios con la interpretación y, de hecho, llegué a estudiar el primer año de Universidad. Pero tuve que dejarlo porque, por cuestiones de tiempo, había que elegir entre la carrera y el trabajo. – Ocho años después de ‘Viridiana’, en 1969, vino otra gran película; ‘Los desafíos’, de Claudio Guerín, que terminó ganando la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián. – Además, por aquel entonces ya formaba parte de la compañía de teatro de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo, con la que participé en algunas obras como ‘ Vidas privadas’ de Noel Coward, ‘Ninette y un señor de Murcia’, de Miguel Mihura, o ‘La Celestina’, de Fernando de Rojas. – ¿Y cómo llegó a dar el salto a la música? – En esos años, la tendencia en España era el cine desnudo. Se había pasado de la nada al todo en un visto y no visto, y yo no me sentía cómoda con esos papeles. De hecho, me encontraba en Moscú, grabando un programa con Valerio Lazarov, cuando me llamó Eduardo (Luis Eduardo Rodrigo, su marido) para proponerme un proyecto. Yo ya había grabado antes de eso, pero se trataba de ‘singles’ y de algún disco con fines solidarios. Entonces, me dieron a elegir entre hacer un disco recitando versos de poetisas españolas o uno de canciones para niños. Elegí el de los niños, y ese proyecto se acabó convirtiendo en ‘Veo veo’, el disco infantil más vendido de la historia de España, con más de siete millones de copias. ¡Y todavía hoy se sigue vendiendo! – ¿Podría elegir una de sus facetas como la que más le gusta o le llena? – Me gusta hacer de todo. He disfrutado con el cine, con el teatro, con la televisión y con la música, del mismo modo que disfruto ahora con el circo. Aunque tengo que reconocer que trabajar con niños y para niños es lo que más me gusta, lo que realmente me llena más. – ¿Cómo recuerda pasar su infancia con una leyenda de la interpretación como su padre, Francisco Rabal? – La verdad es que tuve una infancia muy hermosa. De hecho, volvería a ser una niña como entonces con los ojos cerrados. Mis padres eran muy buenos, y siempre han sido un grandísimo apoyo para mí. Mi padre, concretamente, era un hombre tremendamente cabal; yo le adoraba como padre y como actor. Él me enseñó a aprender y a disfrutar tanto de las personas como de las personalidades. Creo que es porque tuve una infancia tan feliz y me sentí tan querida por mis padres y por mi familia por lo que se me dan tan bien los niños y disfruto tanto trabajando con ellos.

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