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Runner's World (Spain) - 2021-06-25

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Y OTROS 15 ATLETAS A SEGUIR EN TOKIO 2021

RUTINA WARM-UPS

Por CHEMA MARTÍNEZ

ANA PELETEIRO Y ÓSCAR HUSILLOS, DOS DE NUESTROS OLÍMPICOS EN PORTADA. QUIÉN MEJOR QUE ELLOS, QUE HAN SUFRIDO LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA EN SU VIAJE HASTA LOS JUEGOS, PARA CONTARNOS SUS EMOCIONES Y SUEÑOS ANTES DE EMBARCARSE EN LA AVENTURA QUE TODO ATLETA ASPIRA ALCANZAR. ANA PELETEIRO no se esconde de los objetivos. Lleva tiempo hipnotizando a las cámaras dentro y fuera del foso, y hoy, más preparada, madura y sincera que nunca, charla con nuestro director técnico sobre sus expectativas de cara a los Juegos de Tokio. No han pasado cuatro sino cinco años desde los anteriores Juegos… ¿Cómo te sientes en estos días previos a la aventura olímpica? Lo cierto es que estoy muy tranquila. Van a ser mis primeros Juegos Olímpicos. En 2020 tuvimos que pasar por la cancelación, pero hemos tenido un año más de entrenamientos y nos lo hemos tomado todo con mucha más calma. Además, estoy con muchas ganas, pero disfrutando de cada día. Quiero disfrutar de la espera, del inicio, del proceso y de todo…, pero con mucha calma. CM: Uno de tus sueños de niña era competir en unos Juegos y este año parece que se va a cumplir. ¿Qué va a sentir esa Ana niña que, de repente, se ve en el estadio olímpico? Pues esa niña Ana va a estar por fin en unos Juegos Olímpicos y vivirá todas y cada una de las emociones desde que le den la equipación, se suba al avión con la selección y aterrice en Tokio. Es el momento de ir cumpliendo un sueño paso a paso, y cada paso que dé dentro de ese proceso será para seguir cumpliendo sueños y vivir experiencias que siempre quise vivir. Serán unos Juegos diferentes, pero yo intento buscar el lado bueno de las cosas, y creo que siempre se recordarán. Ojalá el día de mañana, si tengo hijos, estudien historia y hablen de esos Juegos Olímpicos de Tokio 2020-21. Sé que voy a disfrutar de cada cosita y viviré cada momento como se merece. ¿Te hubiera gustado desfilar o te reservas para el momento de la competición? Pues la verdad es que si tuviese que elegir entre hacerlo o no, prefiero hacerlo en París. Este año no es algo que me importe tanto, porque va a ser muy diferente. Además, solo podemos entrar en la villa cinco días antes de que empiece el atletismo: va a ser muy poco tiempo para adaptarnos al cambio horario, la temperatura… Por eso este año no me importa renunciar al desfile. Lo viviré desde el teléfono, desde la televisión o como sea, pero prefiero reservarme para París, y ahí ya sí disfrutar del desfile con mis compañeros y el estadio lleno. Cuatro años entrenando y consiguiendo las marcas y, de repente, se cancelan los Juegos. ¿Cómo te sentiste? La verdad es que cuando nos dijeron que se cancelaban los Juegos fue un shock, pero, a la vez, viendo la situación en la que estábamos, la cantidad de gente que se estaba muriendo, que el mundo estaba patas arriba, cambié de chip y dije: “No, esto es lo mejor que nos ha podido pasar”. Además, yo no estaba muy bien psicológicamente. Por eso, considero que ha sido una oportunidad para llegar mejor. Estoy segura de que si los Juegos hubiesen sido el año pasado, no hubiese llegado en mi mejor momento de forma. ¿Variaste tus entrenamientos durante el confinamiento? Se reducían mucho. Estaba en pleno proceso de trabajo con un nutricionista y aproveché para hacer mas cardio. No me maté mucho, pues quería disfrutar ese momento del día para olvidar que estábamos encerrados. Yo, además, lo pasé sola. No quiero ni recordar. Fue horrible. El entrenamiento pasó a ser mi aliado. Se convirtió en mi mejor momento de cada día, y lo disfrutaba y entrenaba en función de lo que me pedía el cuerpo. Los días que no entrenaba se hacían eternos. Y, ahora que estás afinando para Tokio, ¿qué parte disfrutas más? Ahora que se acercan los Juegos, la verdad es que, sorprendentemente, estoy disfrutando mucho cada entrenamiento. Incluso tengo ganas de hacer más. Quiero que llegue la mejor versión de Peleteiro y me motivo cada día para lograrlo, física y mentalmente. ¿Cuál es tu motivación para Tokio? Ganar una medalla. Es por lo que me levanto cada día de la cama y lucho. Quiero una medalla olímpica y ese es mi gran objetivo. Tienes que creer, luego soñar y después realizarlo. Esa es mi filosofía de vida. Entre el bronce y el récord de España, pero sin medalla, ¿con cuál te quedas? Con el bronce. Un bronce olímpico no se puede ganar todos los días y un récord de España lo puedes batir mañana en cualquier competición. Así que no tengo la más mínima duda. Pero te adelanto que para ganar el bronce tengo que batir el récord de España. ¿Qué te falta para superar esos 15 m? Ser capaz de juntar todo lo que estoy entrenando en un salto. Un día va muy bien la carrera, otro día muy bien el primero, otro día el último… Pero no he sido capaz de hacer una ensaladilla rusa con todo lo que estoy aprendiendo. Me falta hacer la mayonesa para mi ensaladilla rusa perfecta. Yo siempre lo digo: el triple salto es una ensaladilla rusa, tiene un poco de todo. Cinco años entrenando y te juegas todo en seis saltos. ¿Cómo se gestiona eso? Primero tienes que pasar a la final. Son solo tres saltos y te lo juegas todo, y si haces tres nulos, cosa que no quiero pensar, te vas directa a casa. Tienes que poner en práctica el entrenamiento de toda tu vida, no solo del último año. Saber gestionar los nervios en la pista y en los días previos, conseguir descansar en la villa… Son muchas cosas. Por suerte o por desgracia, se resume en que dependo de mí misma y de nadie más. Y no es fácil, supone mucha presión, pero para eso también estoy preparada. Que te sugiere impossible is nothing? Es un eslogan con el que he crecido: toda la vida he llevado Adidas. Me enamoré del triple salto en 2008, en los Juegos Olímpicos de Pekín, donde mi pareja fue campeón olímpico, y él también era atleta Adidas, así que ese impossible is nothing es un ‘todo puedes conseguirlo si te sacrificas’. Así me han educado mis padres: “Todo lo que quieras lo vas a hacer, todo lo que te propongas lo vas a conseguir, porque tú, gracias a Dios, vales para todo”, me decía mi madre. ¿Y el papel de la mujer en estos Juegos? Para mí todos somos iguales, tenemos y merecemos las mismas oportunidades. Creo que deberíamos engrandecer los logros de todos los deportistas por igual. Y yo siempre digo que atletismo es un deporte tan brutal y tan igualitario que sería el momento perfecto para que el resto de deportes también lo fueran, que se nos premie por lo que conseguimos, por nuestro esfuerzo. ¿Cómo te ves en París 2024? Te mentiría si te digo cómo me veo, porque no sé ni dónde voy a estar mañana. Me gusta vivir día a día y no estresarme por lo que va a pasar. Disfrutar de cada año porque, aunque no sea olímpico, tiene su encanto, así que a París le pido que venga con mucha calma que yo lo estaré esperando… ÓSCAR HUSILLOS irá a estos Juegos en parte gracias al año de gracia que le concedió el covid. Ya recuperado de la lesión que estuvo a punto de sacarle, llegó su momento de despegar. A pocos días del comienzo de los Juegos, ¿cómo te encuentras? ¿Cómo te sientes de cara a la competición? Creo que voy a llegar bastante bien. La planificación ha ido muy bien y llego en un buen momento para afrontar los Juegos de Tokio, diría que en el mejor momento de la temporada. El año pasado, cuando se cancelaron los Juegos, ¿fuiste de los que entraron en cólera o te sentiste aliviado con la cancelación? Con la pandemia fui de los pocos que se sintieron beneficiados, por decirlo de alguna forma. No doy gracias al covid por esta situación que estamos viviendo, pero sí es verdad que con la lesión que tuve en invierno, a mí prácticamente se me había acabado la temporada y no hubiese podido asistir a Tokio si se hubieran celebrado los Juegos en 2020. ¿Y cómo afrontaste el confinamiento? ¿Cómo fueron tus entrenamientos en mitad de ese aislamiento? Hubo un poco de todo. Hubo días en los que no me apetecía entrenar. Posiblemente el motivo era que no había una competición donde tuviese un objetivo claro. Y otros días me machacaba porque me apetecía: necesitaba soltar adrenalina y esas sensación de león enjaulado. Hubo de todo, días buenos y días malos. Hablando de entrenamiento, ¿el que más te gusta, tu favorito? ¿Y el que detestas? Mis entrenos favoritos son los de velocidad corta, entrenamientos específicos de competición. Puedo llegar a hacer un par de 60 m, un par de 80 m, un par de 100 m y luego un 150 m o 200 m al 100%. Y los que más cuestan, los de capacidad, de potencia láctica, donde tienes que hacer 6, 8, 10 series de 300 m con poca recuperación. ¿Qué te motiva?, ¿qué esperas de Tokio? Espero llegar en el mejor momento de forma posible. No sé si de mi vida. Ojalá. Va a ser complicado. Después de esa lesión y de estar un año prácticamente parado, todo resulta mucho mas difícil. El objetivo es encontrarme bien y mejorar mi marca de la temporada, ojalá mi marca personal en ese estadio olímpico de Tokio. Mejorar el puesto que hice en el Mundial de Londres 2017. Allí quedé el 14 y querría mejorar ese lugar. Si hablamos de marca, ya puestos a pedir, me encantaría batir el récord de España y tener un papel protagonista ¿Qué papel juega tu equipo?, ¿cómo influye ese entorno en tu día a día? Para mí es básico tener un equipo de amigos, familia, entrenador… Tengo un grupo de personas cien por cien pendientes del día a día. Médico, fisioterapeuta, entrenador, los hijos de mi entrenador, que también son entrenadores... También me ayudan compañeros de entrenamiento, gente del pueblo. Forman parte del equipo porque el día que te sale bien están allí y si te sale mal, también te apoyan y eso te da tranquilidad. Por ejemplo, este mes, que no me han ido las cosas bien en algunas carreras, mi entrenador siempre me daba motivación, me aportaba tranquilidad, me decía que estábamos entrenando bien y que las cosas saldrían bien. Para mí eso es lo más importante, tener un entrenador en el que confíe. Este año en Tokio hay una novedad: llevamos dos abanderados Saúl y Mireia. ¿Qué te parece la elección? Qué mejor ejemplo que los dos deportistas más laureados a día de hoy, y que van a estar en Tokio, porten la bandera española. Es cierto que, desde mi punto de vista, me hubiese gustado también que García Bragado, como compañero de profesión y atleta con más Juegos Olímpicos, hubiese portado esa bandera. Años entrenando para una prueba que dura 45 segundos, y ojalá menos. ¿Cómo lo afrontas a nivel mental? Es difícil pensar en más de 1.200 días de trabajo que se plasman en esos escasos 45 segundos. Pero esa es mi realidad y a lo que estoy acostumbrado. Existe mucha presión, porque la cabeza hace que demos vueltas a todo. Hay días que estás bien, otros mal. Hay que tener la cabeza fría, unos Juegos no están al alcance de cualquiera y hay que dar el 100% y arriesgarse para ganar. ¿El trabajo mental es prioritario? Totalmente. Sobre todo porque el 400 es una prueba en la que se sufre mucho. En los 100 metros sales a correr al 100% y no te llegas a cansar igual que en un 400. El 400 es una prueba de ritmo más complicada y muchas veces no encuentras ese ritmo, porque no estás mentalmente preparado y tu cuerpo no quiere sufrir. Al igual que le puede pasar a un corredor de fondo, que en el kilómetro 5 del 10.000 igual no se encuentra bien y se para porque el coco no le va, porque no quiere sufrir. En 400 eso pasa muchas veces: las piernas o la cabeza no quieren sufrir y no van bien. Por eso es tan importante el trabajo mental. ¿Te gustaría desfilar o vas a estar pensando exclusivamente en tu prueba ? Pues con el covid no sabemos a día de hoy qué va a suceder. Nos han dicho que, posiblemente, solo podamos entrar en la villa cinco días antes de la prueba. Por eso creo que el desfile para los atletas está acabado, porque sería el 22 o el 23 de julio. Hay que adaptarse. Habrá que pensar en París. ¿Qué te falta para estar consagrado en la élite internacional? A veces me ha fallado la cabeza. No debo pensar tanto. Quizás en ocasiones me ha podido la presión, pero debo hacer como cuando era joven: lanzarme a correr sin pensar tanto. Existe la presión y debo seguir confiando en mi trabajo diario ¿Qué te sugiere impossible is nothing? Que nada en esta vida es imposible y todo llega con trabajo y sacrificio. En nuestro deporte no existe otro camino ¿Cómo ves la evolución de las zapatillas con la placa de carbono? En mi prueba llevamos varios años con placa de carbono. Siguen evolucionando y ahora te permiten una mejor recuperación. Pero, lógicamente, sí están ayudando a la mejora de marcas.

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