Publication:

Runner's World (Spain) - 2021-06-25

Data:

Regreso a los años 80

CARRERA RUN

Por Vicente Fernández

Madrid Vintage Run ha sido la primera carrera presencial en las calles de Madrid desde que comenzó la pandemia. Las calles de la capital volvieron a llenarse de runners. La Madrid Vintage Run fue una divertida prueba llena de calentadores y cintas en el pelo que ha marcado el regreso de las carreras presenciales. ERA EL MOMENTO QUE MUCHOS ESTABAN ESPERANDO. Tras más de un año sin carreras populares, las calles de Madrid volvieron a sentir las pisadas de los runners. No fueron muchos en esta ocasión, tan solo unos pocos centenares, pero lo realmente importante era que, por fin, volvía a celebrarse una carrera presencial en las calles de la capital desde que estalló la pandemia. Y con ella la emoción de ponerse un dorsal, los nervios y la adrenalina acumulados en la zona de salida, el público animando al paso de los corredores, y la satisfacción de cruzar un arco de meta. Eran sensaciones que todos echábamos de menos. Se trataba de la Madrid Vintage Run, la primera edición de este 10K organizado por MAPOMA. Es una prueba singular calificada como “la carrera más retro del mundo”, que proponía a los participantes introducirse en el túnel del tiempo y viajar hacia un pasado no muy lejano, la década de los 80, unos años en los que al running aún se le llamaba ‘footing’. Por eso, se les pidió a los corredores que acudieran vestidos con una estética deportiva lo más ochentera posible: zapatillas vintage, cinta en el pelo, calcetines blancos… Fue un evento con plazas limitadas, ya que solo hubo disponibles 500 dorsales, que se agotaron en muchos menos tiempo del que Eliud Kipchoge tarda en correr una maratón. Y es que el público estaba ansioso por volver a quemar sus suelas en el asfalto, y también por participar en un divertido evento que rendía homenaje a los orígenes del running como fenómeno social. 50 METROS CON MASCARILLA Como es lógico, la carrera estuvo sometida a los protocolos COVID-19, y los 500 participantes tuvieron que dividirse en cinco salidas cada siete minutos. Además, era obligatorio correr con mascarilla durante los primeros 50 metros de carrera, y también volver a ponérsela al cruzar el arco de llegada. “Estábamos un poco nerviosos, porque era la primera vez que poníamos en práctica este protocolo”, nos cuenta David Rumbao, de MAPOMA. “Pero la verdad es que ha salido todo fenomenalmente, y todos los participantes se han comportado de manera ejemplar respetando las normas”. La línea de salida estaba ubicada en la Plaza de Castilla. Prácticamente desde las 7:30 ya se notaba el ambiente festivo entre los primeros corredores que se reunían allí acompañados por familiares y amigos. “Es fenomenal. Llevábamos más de un año sin carreras, y para quienes estamos acostumbrados a correr todos los fines de semana es muy emocionante volver al asfalto”, contaba una de las runners allí congregadas. A las 9 de la mañana se dio el pistoletazo de salida, y el primer grupo de participantes se lanzó a correr a toda velocidad. A los siete minutos partió el siguiente, y así hasta que los 500 estuvieron en ruta. No vamos a engañarnos: Madrid no es una ciudad que destaque por madrugar demasiado los domingos, así que a esas horas las calles de la ciudad aún estaban tranquilas, pero quienes salieron pronto de sus casas para comprar los churros del desayuno o para sacar a pasear al perro se llevaron la agradable sorpresa de ver pasar a ese pelotón de veloces corredores ataviados con unas pintas que les hacían parecer extras de algún capítulo de Cuéntame. UNA CARRERA MUY RÁPIDA Antes de que estallara la pandemia era bastante raro el fin de semana que no se celebraba, al menos, una carrera en las calles de Madrid. Por eso, volver a ver a los runners quemando el asfalto era una señal de que seguimos avanzando en la vuelta a la normalidad. El recorrido sumaba un total de 10 kilómetros que discurrían por Bravo Murillo, Alberto Aguilera, el paseo de Camoens y la avenida de Valladolid, hasta llegar a la línea de meta situada en el Puente del Rey. Y si por algo se caracterizó esta prueba fue por el enorme entusiasmo con el que la acometieron sus quinientos participantes. Un entusiasmo que se plasmó en el hecho de que fue una carrera extremadamente rápida. David Martínez, hermano de Chema Martínez, que fue uno de los corredores que tomaron parte, llegó a decir: “Es la carrera más rápida en la que he estado nunca”. “Sí, ha sido una carrera extremadamente rápida”, nos confirmaba David Rumbao, de MAPOMA. “Muchísimos runners han podido batir sus marcas personales”. La Madrid Vintage Run definitivamente fue un completo éxito. Ha sido una prueba pequeña, con pocos corredores, pero ha marcado el retorno de las carreras presenciales a las calles de la villa. Todos los runners pueden ir ya preparando sus equipos porque el calendario está repleto de pruebas para los meses que se aproximan.

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