La OMS alerta de que la humanidad está al borde de una pandemia
Un informe de la OMS advierte de una posible crisis sanitaria aún más dañina que la de la covid. “La preparación mundial no está a la altura”, apunta la organización
J. MOUZO / P. R. BLANCO
Un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostuvo ayer que el riesgo de una nueva pandemia, más devastadora que anteriores emergencias de salud pública como la covid, se ha disparado. Sus advertencias llegaron horas después de que la OMS declarase la emergencia global por un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda. Los científicos observan que los brotes de enfermedades infecciosas son más frecuentes y de mayor impacto
El planeta está al borde de un abismo: el riesgo de una nueva pandemia, incluso más devastadora que las anteriores emergencias de salud pública, se ha disparado; pero la inversión y las medidas para hacer frente a una amenaza de estas dimensiones se han estancado o menguado. Según un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha analizado el grado de anticipación y respuesta para brotes epidémicos tras la crisis del ébola de hace una década, “la preparación global no está a la altura del riesgo de pandemia”. La situación es “alarmante”, concluyen: el riesgo de pandemia empeora, la confianza de la ciudadanía se está erosionando y la desigualdad se está enquistando. “El mundo no es más seguro”, avisan. Sus advertencias llegaron 24 horas después de que la OMS declarase la emergencia global por un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda.
La OMS, debilitada en los últimos años con la salida de países como Estados Unidos o Argentina, tampoco pasa por su mejor momento. Son “tiempos difíciles, peligrosos y de gran división”, admitió Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo, durante su discurso de apertura de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, que se celebró ayer en Ginebra. En su intervención también advirtió de que “es el momento de dejar atrás la era de la dependencia de los donantes y abrirse a una nueva era de soberanía sanitaria”, en un arranque muy político, en el que reclamó “reformular” una arquitectura global sanitaria “cada vez más concurrida, compleja y fragmentada”.
La Junta de Monitorización de la Preparación Global (GPMB, por sus siglas en inglés), el grupo de la OMS que firma el informe, se creó hace ocho años para “ayudar a garantizar que el mundo nunca más experimentara una crisis devastadora como la epidemia de ébola en África occidental”, cuentan. Esa emergencia sanitaria cristalizó las deficiencias en la preparación ante brotes epidémicos e impulsó reformas para afrontar potenciales pandemias. Pero la inversión y las medidas desplegadas en estos años han sido insuficientes. Desde la crisis del ébola de 2016, el planeta ha sufrido cinco grandes emergencias de salud pública, incluida la de la covid, la mayor pandemia de este siglo.
En estos años, han surgido iniciativas y mecanismos para responder a nuevos desafíos de salud, como el Fondo para Pandemias o el Acuerdo de la OMS sobre Pandemias, pero el mundo es “más volátil, incierto, complejo y ambiguo” que hace una década, asumen los expertos. Y hay “señales alarmantes” de que, a pesar de las inversiones recientes, “la resiliencia podría estar debilitándose en lugar de fortaleciéndose”.
Los científicos observan que los brotes de enfermedades infecciosas son cada vez más frecuentes y de mayor impacto (más casos y muertes), el impacto económico a corto y largo plazo de las emergencias sanitarias está creciendo y la equidad en el acceso a medidas sanitarias para responder a las epidemias está menguando. “Está surgiendo una preocupante ‘fatiga de la equidad’, marcada no solo por una menor participación política y financiera, sino también por una disminución de las acciones para mantener el acceso equitativo como una prioridad global”, apuntan.
La conjura mundial para hacer frente a la pandemia de la covid, que disparó la financiación para buscar una vacuna en tiempo récord, por ejemplo, fue solo un espejismo de unidad a largo plazo. De hecho, según los expertos, la ayuda al desarrollo destinada a la salud ha vuelto a niveles de 2009. “Las inversiones en preparación se han fortalecido desde la pandemia de la covid, pero el cambio en las prioridades geopolíticas amenaza con socavar este progreso”, subrayan los autores.
A juicio de los expertos, las tendencias dibujan “un futuro en el que las pandemias y otras emergencias de salud pública podrían volverse más frecuentes, más disruptivas y más difíciles de gestionar, en un mundo más vulnerable, más incierto y marcado por la creciente desconfianza y las crecientes desigualdades”. Los científicos creen que si no se produce un cambio radical en la capacidad de los profesionales de salud para afrontar los factores que impulsan las pandemias y no se adopta un compromiso real con la equidad, “el mundo corre el riesgo de entrar en un ciclo de crisis sanitarias cada vez más aceleradas, donde cada nuevo impacto erosiona aún más la resiliencia y profundiza las fracturas existentes”.
Acción inmediata
Los autores recuerdan que se está descuidando el enfoque One Health (Una salud), que reconoce que la salud medioambiental, la animal y la humana están interconectadas. Por ello, abogan por una acción inmediata para “fomentar una confianza amplia y duradera”, defender una “equidad sostenible” e, incluso, enfrentar la desinformación.
¿Cómo hacer todo esto? Los autores proponen crear “un sistema de monitorización de riesgos pandémicos independiente”, que haya un acceso equitativo a medidas sanitarias contra crisis de salud que vayan surgiendo, que exista un “compromiso político sostenido e inquebrantable” con la preparación para pandemias y financiación sostenible para el llamado “día 0”, en referencia al primer día que aparezca una nueva emergencia sanitaria.
El brote de hantavirus desatado hace un par de semanas en un crucero que surcaba el Atlántico puso en alerta a todo el globo y despertó el fantasma de una nueva pandemia. El episodio infeccioso, que hoy está aparentemente contenido, sirvió de recordatorio de una amenaza que se cierne cada vez con más peso sobre la humanidad: las enfermedades infecciosas zoonóticas, que son las transmitidas de animales a personas, se han disparado en las últimas décadas, alentadas, en buena medida, por el cambio climático y la presión humana sobre los ecosistemas animales.
La comunidad científica estima que, como el hantavirus, hay 10.000 virus, la inmensa mayoría aún desconocidos y circulando silenciosos por mamíferos silvestres, que tienen capacidad de in
“Hay que dejar la era de la dependencia de los donantes”, afirma Tedros Adhanom
Pedro Sánchez defiende la salud global frente a la prioridad nacional
fectar a los humanos. No todos tendrán potencial pandémico, pero basta uno mínimamente eficiente para poner en jaque a todo el planeta.
“Si bien la carga habitual de enfermedades infecciosas está disminuyendo, la frecuencia y la gravedad de las emergencias sanitarias a gran escala están aumentando”, avisan los expertos de la OMS. Según su informe, la organización detectó casi el doble de emergencias sanitarias en 2024 que en 2015.
“Una mano tendida”
Pedro Sánchez se subió ayer a la tribuna de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra con un discurso en el que presentó la defensa de la salud global como expresión última de la civilización frente a la tentación de la llamada “prioridad nacional”. “La civilización no comienza con una herramienta, empieza con una mano tendida”, comenzó el presidente del Gobierno.
En un momento en el que el multilateralismo sanitario atraviesa una crisis de financiación y legitimidad, el mensaje de Sánchez buscaba situar a España en la trinchera opuesta a quienes “invocan prioridades nacionales para destruir”, en clara alusión a Vox. “Muchos entendimos hace tiempo que la verdadera prioridad de todo país es proteger la salud de sus conciudadanos. Sin excepciones ni tampoco condiciones”, subrayó.
La intervención de Sánchez encajaba con el tono general que había marcado horas antes Tedros Adhanom Ghebreyesus. El director general describió un escenario internacional golpeado por “conflictos, crisis económicas, cambio climático y recortes en la ayuda”, además de los “repentinos y drásticos recortes” en cooperación internacional en 2025, que, según dijo, han provocado “disrupciones” y “daños a la salud de las personas, las familias y las comunidades”. La OMS tampoco ha escapado a ese ajuste: Tedros Adhanom admitió recortes presupuestarios, revisión de programas y despidos dentro de la organización.
Sánchez recogió ese guante y sostuvo que la salud global “es una cuestión de seguridad”, pero también “de justicia”. “No queremos vivir en un mundo en el que 12 personas tengan más riqueza que la mitad de la población mundial” o en el que “para millones de mujeres dar a luz implique más miedo que esperanza”, afirmó.
El presidente español situó la pandemia de covid-19 como la gran demostración de la interdependencia global. “No podemos proteger la salud dentro de nuestras fronteras si no somos capaces de protegerla también fuera” porque “ningún virus entiende de fronteras, banderas ni pasaportes”, afirmó. Y zanjó: “O luchamos juntos o caeremos por separado”.
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