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Moyua contra Sabino Arana

El cambio de nombre de la gran plaza de Bilbao anima a revisar el callejero por si acaso se esconden en él personajes poco ejemplares

ANÁLISIS LUIS LÓPEZ

Siempre atento a responder en tiempo y forma a las grandes inquietudes ciudadanas, el Ayuntamiento de Bilbao ha decidido, nueve décadas después y por sorpresa, cambiar el nombre de la plaza Moyua por el de plaza Elíptica. Una nomenclatura más descriptiva y, lo que es más importante, geométricamente impecable. Desde hacía tiempo había alguna gente, en volumen indeterminado, que pedía el cambio por falta de sintonía política con quien fue el alcalde de Bilbao en 1910 y 1924. Otro argumento para el ‘renaming’ es que lo de Elíptica tiene un toque más popular y nostálgico.

Totalmente a favor. He escuchado a algunos decir que vaya manera más llamativa de dar una solución inesperada a un problema que no existía para generar un debate de escaso interés. Gente sin visión, claramente. Y no solo por lo entretenido del giro y por lo que tiene de fomentar la reflexión ciudadana y el contraste dialéctico, que también. Lo realmente interesante del fenómeno, creo yo, es que abre de nuevo la puerta a una revisión histórica del callejero de Bilbao para que esté siempre alineado con los valores de la ciudad. Que no se agazapen en calles y plazas personajes históricos con trayectorias poco ejemplares. ¿Quién tiene la patrón de la ejemplaridad? Yo, por supuesto.

Ya. Que sí. Que lo mismo corremos el riesgo de que la búsqueda de la pureza redentora a lo largo de la historia nos retrotraiga hasta la ameba primigenia. Que a ver quién está ahora a la altura para contentar a los refinados paladares contemporáneos en términos de ortodoxia ética. Pero son riesgos que hay que correr.

De lo contrario, la ciudad podría estar rindiendo honores a algún misógino militante y racista feroz. Suponte, a alguien que dejó escrito que la mujer es vana, superficial y egoísta, que no sería más que una bestia de carga si no fuese por la tutela masculina. A alguien que veía a los inmigrantes como torpes, sucios, afeminados, débiles, delincuentes y faltos de inteligencia, que corrompían la pureza de la raza local y superior.

Ups. Vaya. Igual hay que ir buscando un nuevo nombre para la avenida Sabino Arana.

Siempre me ha llamado mucho la atención lo difícil que es encontrar las obras completas de este pensador. Quiero decir, que normalmente, en el ancho mundo, las naciones editan y divulgan la obra y el ideario de los ídolos nacionales, de los prohombres convertidos en símbolos. Pero me ha costado encontrar en una biblioteca la recopilación de textos sabinianos, que vienen además en una edición viejísima.

Por otro lado, igual no deberíamos ser tan duros al juzgar desde la atalaya contemporánea a sujetos que vivieron en otro mundo, en el cambio del siglo XIX al XX. Eran otros tiempos. Eran los tiempos, también es cierto, de Emilia Pardo Bazán, de la joven Clara Campoamor, del incipiente movimiento obrero, de las luchas sociales y demás acelerantes civilizatorios. Viejos tiempos. Tiempos como todos los tiempos, con gente recta y gente rancia. Y gente que es recta o rancia depende del momento o incluso lo es de manera simultánea.

Lo mismo buscando referentes éticos en la historia nos vamos a la ameba primigenia

Además, que tampoco será para tanto. Ni que este hombre hubiese bombardeado Bilbao.

Ups. Quien sí bombardeó la ciudad es un tal Zumalacárregui, aquel militar carlista con simpatías por el absolutismo monárquico. Y es el que da nombre a uno de los principales accesos a Bilbao en una avenida que llega, sinuosamente, hasta el Ayuntamiento.

Profundizando una vez más en la vocación de servicio público de este espacio dominical, propongo dos denominaciones alternativas para los dos casos susodichos en línea con las nuevas tendencias municipales. Denominaciones relacionadas con la geometría y la realidad física de las cosas. Como alternativa a Sabino Arana estaría la avenida Rectilínea en Plano Levemente Inclinado; y para Zumalacárregui, avenida Serpenteante Muy Cuesta Arriba. O cuesta abajo, claro está, según el sentido de la circulación. Al objeto de determinar esto último se impone la licitación de un informe o un estudio de carácter multidisciplinar con expertos en los campos de la geometría y la filosofía, y así dirimir si es el sentido ascendente o el descendente el que mejor define no ya la avenida sino el momento en general.

CIUDADANOS

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2026-03-15T07:00:00.0000000Z

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