Entierro de Álvaro Prieto: «No hay palabras para explicar la pérdida»
▸ Familiares, amigos y compañeros llenaron ayer la iglesia de la Trinidad de Córdoba
F. J. POYATO SEVILLA
«No hay palabras para explicar la pérdida de Álvaro». Con esta frase, el párroco de la iglesia de la Trinidad de Córdoba, José Juan Jiménez, acompañado de otros tres sacerdotes, recibió ayer en el cancel de la misma el féretro de Álvaro Prieto.
El templo, lleno hasta el coro media hora antes de que comenzase el oficio, fue un hervidero de emociones, llantos, recuerdos y un silencio atronador en muchos momentos. Su familia, destrozada por el fallecimiento, sus compañeros del Córdoba CF y amigos, fueron ocupando las bancadas de la iglesia.
Los máximos dirigentes cordobesistas asistieron al sepelio, donde se escucharon frases muy sentidas sobre su figura y el impacto que ha tenido toda su desaparición. El ataúd, que llegó con otros dos coches fúnebres repletos de coronas de flores a la plaza presidida por Luis de Góngora y Argote, en pleno Casco histórico de Córdoba, entró entre un silencio sepulcral imperante, sólo roto por el sonido de las campanas y los lamentos de los presentes que veían como transitaba a hombros de sus compañeros de equipo y amigos más íntimos hasta el altar de la Trinidad.
Las primeras palabras dedicadas a Álvaro Prieto fueron los de una joven que destacó los «miles y miles de corazones que han estado rezando por ti». Después, el padre Jiménez Güeto recordó que «hace justo una semana comenzaba una auténtica pasión, un camino hacia el Calvario donde la esperanza se ha sostenido en la fe en una muestra de amor por parte de todos hacia su familia». En su alocución no faltaron los calificativos hacia el juvenil cordobesista: alegría, jovialidad, amistad sincera, cercanía, entusiasmo, calidez, cariño... «Se nos hace a todos muy difícil entender que una vida que está despertando haya tenido este final tan brusco».
Los padres de Álvaro Prieto, su hermana y tíos siguieron en la primera banca junto al féretro un funeral cargado de profundidad. «Una espada ha atravesado los corazones de sus padres en la que era la alegría de sus vidas», prosiguió el cura: «Álvaro ha hecho que mucha gente se unan a rezar a Dios».
Sus compañeros de equipo ofrecieron delante del féretro un balón, una bandera cordobesista y su camiseta, presentes a los que se han unido una caja de recuerdos y una imagen de la fundadora de la congregación de las Esclavas, su colegio. El amigo que compartió con él los últimos momentos en una discoteca de Sevilla, antes de que llegara a la estación de Santa Justa y comenzara una escalada de fatalidades, dedicó unas palabras. «Me siento afortunado de poder haber pasado esa última noche contigo, y de haber podido recibir ese último ‘Te quiero bro’, sentados en la acera, antes de entrar en la discoteca, que quedará siempre en mi cabeza». Otro de los momentos más impactantes fue la despedida en la plaza de la Trinidad. Sus amigos y compañeros formaron un círculo en torno al vehículo, abrazados y rotos de dolor y lágrimas, en medio de un silencio absoluto.
El amigo con el que pasó la última noche en Sevilla: «Me siento afortunado de haber podido recibir ese último ‘Te quiero, bro’»
SEVILLA
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2023-10-20T07:00:00.0000000Z
2023-10-20T07:00:00.0000000Z
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