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Las pantallas y los móviles, una trampa mortal al volante

La complejidad de los paneles táctiles obliga a los usuarios a desviar la mirada de la calzada en momentos críticos para evitar siniestros graves

Patxi Fernández

La fiebre por la digitalización ha alcanzado el interior de los automóviles, con salpicaderos en los que poco a poco los botones físicos van dejando paso a grandes pantallas, y herramientas como el navegador del coche o el sistema multimedia se controlan desde el teléfono móvil.

Esta tecnología ha alcanzado un punto crítico en el que el diseño futurista está poniendo en jaque la seguridad en la carretera. Manejar menús táctiles para ajustar la climatización o cambiar de emisora, sumado al uso continuado del teléfono móvil mientras se conduce, se ha convertido en una amenaza constante que supera incluso los riesgos asociados a los positivos por alcoholemia al volante.

La llegada de interfaces digitales en el habitáculo obliga a apartar la mirada de la calzada en momentos decisivos, transformando acciones cotidianas en situaciones de máximo peligro.

Según revela el estudio internacional «Swipe. Tap. Crash.», elaborado por Allianz a través de su Allianz Center for Technology (AZT), casi cuatro de cada diez conductores españoles (un 38%) admiten haber vivido una situación límite en el tráfico por culpa de distraerse con la pantalla táctil de su vehículo.

Un tercio de los siniestros

La aseguradora advierte de que el desvío de la atención está detrás de uno de cada tres accidentes de tráfico, una cifra muy superior a la que reflejan las estadísticas oficiales.

Las conclusiones del informe subrayan que perder de vista la carretera durante más de dos segundos multiplica exponencialmente el riesgo de siniestro, hasta el punto de que, en pruebas de simulación, un conductor distraído registra peores tiempos de reacción y mayor accidentabilidad que una persona con una tasa de alcohol de 0,8 g/l en sangre.

Confirmando este estudio, desde la DGT aseguran que sujetar en la mano el teléfono móvil mientras se conduce sigue siendo la infracción más frecuente entre las conductas que provocan distracciones al volante. Así lo reflejan los resultados de la última campaña especial de vigilancia y control desarrollada por la Dirección General de Tráfico.

Entre los días 5 y 11 de este mes, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil formularon un total de 9.245 denuncias por distracciones al volante, de las que 3.816 (un 42,3%) fueron por utilizar indebidamente el teléfono móvil, una infracción que conlleva la pérdida de seis puntos del permiso de conducir.

La pérdida de los mandos analógicos provoca que el 64% de los conductores exija la vuelta de los botones físicos

El debate sobre la ergonomía en el automóvil está más vivo que nunca. El 79% de los encuestados en España sostiene que el exceso de tecnologías integradas en los mandos ha incrementado las distracciones en los últimos años.

La pérdida de los mandos analógicos y la migración de funciones básicas a submenús complejos provoca que el 64% de los automovilistas exija abiertamente la vuelta de los botones y ruletas físicas para operar los sistemas esenciales del coche de forma intuitiva y sin necesidad de desviar los ojos del frente.

La propia industria empieza a reconocer que la funcionalidad debe primar sobre la estética cuando está en juego la vida de las personas.

El móvil sigue sin dar tregua

A la complicación que imponen los propios salpicaderos se le suma el hábito persistente del teléfono en la mano. A pesar de las severas sanciones y las campañas de concienciación, el 38% de los españoles confiesa seguir enviando mensajes mientras maneja el vehículo, al menos de manera ocasional.

El móvil es una de las fuentes más comunes de distracción para los conductores. La prevalencia autodeclarada del uso del móvil mientras se conduce en 22 países europeos es del 51% para dispositivos manos libres, 22% para conversaciones con el teléfono en la mano y 23% para leer mensajes o revisar redes sociales.

Esta combinación de pantallas nativas y dispositivos externos crea un entorno saturado de estímulos donde el tiempo de respuesta se reduce drásticamente, incrementando casi al triple el riesgo de colisión en maniobras como una frenada de emergencia en autopista o la aparición imprevista de un peatón, situación en la que casi cuatro de cada diez conductores distraídos ni siquiera llegaron a reaccionar.

El problema trasciende las fronteras españolas y muestra cifras prácticamente idénticas en la investigación realizada a nivel global en nueve países. Entre los automovilistas que sufrieron un percance en los últimos tres años, más del 70% reconoce el impacto directo de la falta de atención en el siniestro.

Ante este escenario, la industria automotriz, los legisladores y los propios usuarios se enfrentan al reto de rediseñar la convivencia con la tecnología. La premisa clave pasa por exigir un entorno de conducción intuitivo donde la digitalización sirva de apoyo real y no compita contra la carretera por la atención de quien se sienta al volante.

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