Melania de Havilland
La primera dama niega vínculos con Epstein y denuncia ataques de gente sin «estándares éticos»
EE UU PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA
Primera dama, nuestra primera dama, o estrella de cine, nuestra gran estrella de cine. Trump lleva semanas dudando en público sobre cómo referirse a Melania. Las razones son cinematográficas. Melania ha protagonizado el documental ‘Melania’, que trata sobre ella misma: Melania. No parece que esté yendo mucha gente a verlo. Da igual porque el dinero lo ha puesto Jeff Bezos en lo que se diría una modalidad nueva de soborno. Recordarán que Nancy
Reagan también fue actriz. Interpretó el papel de esposa de un científico chiflado en ‘El cerebro de Donovan’. Melania Trump interpreta a la esposa de un presidente chiflado en la vida real.
El jueves la Casa Blanca anunció una sorprendente comparecencia de la primera dama. ¿De Nancy Reagan? No, no tan sorprendente: de Melania. Yo pensé que iba a informar de su decisión de bombardear ella también algún país y exterminar alguna civilización, un poco como cuando la baronesa Thyssen empezó a comprar sus propios cuadros. Pero no. Lo que hizo fue exigir que se dejase de relacionarla con Jeffrey Epstein. Lo hizo de un modo grave, solemne, compungido. «Las mentiras deben terminar hoy», proclamó. Tras su declaración, todo el país se preguntó lo mismo: ¿de qué habla? No tanto porque no se hayan dicho cosas sobre Epstein y Melania como porque es la guerra en Irán lo que ocupa al país y preocupa al ciudadano, a veces por el lado de la indignidad y a veces por el de la inflación. Que además sea el propio Trump quien, tras explotarlo convenientemente, lleva meses intentando esquivar el caso Epstein evidencia lo que el movimiento tuvo de distracción desesperada. Por si faltaran evidencias, el presidente ha asegurado que él no sabía lo que la primera dama iba a decir y que le sorprendió mucho. Su credibilidad es ya la del niño de cinco años que insiste en pleno episodio hiperglucémico en que ni siquiera sabía que había caramelos en el armario saqueado. Con acento esloveno y sombra de ojos tenebrista, Melania denunció las manipulaciones insidiosas y las falsas narrativas que difunden en su contra gentes «carentes de estándares éticos, humildad y respeto». Ojalá Trump se refiera también a este punto del discurso de su mujer. Mentir, falsear, intoxicar, difamar… ¡Inaceptable!
FURGÓN DE COLA
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2026-04-11T07:00:00.0000000Z
2026-04-11T07:00:00.0000000Z
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