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Dispositivo y propaganda

Seguridad señala a uno de los integrantes de la flotilla como origen del altercado

FURGÓN DE COLA PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Bingen Zupiria condenó ayer en el Parlamento vasco lo que ocurre desde hace tres años en Gaza y lamentó lo que ocurrió el sábado en Loiu. No lo hizo en igualdad de condiciones, pero sí relacionando ambas cosas para refutar una hipótesis delirante: cuando llegaron al País Vasco los miembros de la flotilla propalestina, los agentes de la Ertzaintza se liaron a porrazos para terminar el trabajo de Israel. «Volvemos a hacer un llamamiento a la Unión Europea y la comunidad internacional para que el Gobierno de Israel ponga fin a esta masacre», lanzó ayer por delante el consejero de Seguridad, que llegó a hablar en inglés para universalizar su mensaje. El mundo nos mira. Fue entonces cuando temí que la contextualización de la actuación de la Ertzaintza se remitiese al mandato británico de Palestina. Todo se explica porque desde la flotilla se describe a la Ertzaintza empleando «las mismas tácticas brutales normalizadas por las doctrinas de seguridad israelíes». Sorprende que a estas alturas el Gobierno vasco no tenga claro que el intercambio lógico con dispositivos puramente propagandísticos es un empeño melancólico que solo genera nueva propaganda.

Y sin embargo pasan los días y la intervención de la Ertzaintza en Loiu sigue pareciendo un despropósito. No por la influencia del Mossad, sino porque no debería haber sido tan difícil mantener el orden en un recibimiento supuestamente festivo que implicaba a unas decenas de personas. También porque la violencia empleada fue excesiva. Y porque el trabajo policial consiste en evaluar correctamente lo que ocurre y lo que debe hacerse al margen de las provocaciones. Zupiria mostró ayer las imágenes y señaló como originador del altercado a uno de los integrantes de la flotilla, condenado en su día por pertenencia a ETA, que «se abalanzó» sobre un agente. El problema es que al instante están cobrando otros activistas que no se abalanzan sobre nadie. Son ciudadanos a los que la Policía golpea por la cara. El consejero de Seguridad garantizó ayer la investigación interna y la asunción en primera persona de «las consecuencias». Zupiria también denunció ayer la «caza digital y física» contra la Ertzaintza desencadenada tras los incidentes. Es un fenómeno que llega como recién salido de los tiempos de la kale borroka y se activa instantáneo como absolución retrospectiva. Otra duda que deja lo del sábado es si los movimientos sociales vascos van a persistir en su inveterada costumbre de permanecer en silencio mientras la izquierda abertzale los devora.

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2026-05-27T07:00:00.0000000Z

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